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¿Cuánto más puede durar la sangría en las bolsas?

El mercado anticipaba aranceles desde hace tiempo, pero probablemente esperaba una aplicación más uniforme o una postura más negociadora por parte de la administración estadounidense. El promedio de aranceles impuestos supera ese 20% del que se venía hablando, y eso, evidentemente, tiene un impacto. Si estas medidas se mantienen en el tiempo —hablamos de uno o dos años, no solo unos meses—, el efecto económico puede ser considerable. En este sentido, probablemente no veremos una recesión inmediata en EEUU, que sigue creciendo a buen ritmo, pero sí una desaceleración clara. En Europa, donde ya partimos de tasas de crecimiento más débiles, sí que podríamos ver recesión en países con fuerte dependencia exportadora y una balanza comercial positiva con EE.UU., como Alemania o Italia. De hecho, estamos viendo diferencias notables en las caídas bursátiles entre países. Aún así, el mercado también está valorando los estímulos anunciados, especialmente desde Alemania, que podrían movilizar entre 600.000 y 800.000 millones de euros en los próximos años, centrados en defensa e industria.

A nivel de mercado, a corto plazo, vamos a seguir viendo sangría en los mercados, no sólo en EEUU sino también en otras bolsas que habían empezado el año con buen pie a costa de las caídas de Wall Street. Creemos que el tono que hemos visto hasta ahora en las bolsas europeas va a cambiar. Europa tiene una balanza comercial positiva frente a EEUU, con más de 200.000 millones en 2024, así que el golpe arancelario es serio. Además, la economía europea ya llegaba débil: Alemania creciendo por debajo del 1%, Francia floja, y solo España algo más dinámica. El mercado está descontando el plan de estímulo de algunos países, pero los estímulos europeos, aunque cuantiosos, podrían tardar en trasladarse a la economía real por la escasez de ciertos recursos, como la munición. Si no hay disponibilidad, no importa cuánto se quiera invertir. Así que el mercado podría empezar a descontar que el impacto positivo de estos planes será más lento de lo previsto. A esto se suma que sectores como el bancario cotizan ya con múltiplos muy exigentes y que la bajada de tipos podría llegar antes y con más intensidad de la esperada.

Mientras en EEUU, si bien en el corto plazo, sí que podemos ver fuertes caídas, sobre todo en los sectores más dependientes de las importaciones -y recordemos no solo de bienes finales, sino también de bienes intermedios-. Por ejemplo, dos empresas que son clave y que dependen mucho de las importaciones de bienes intermedios pueden ser Nike o Apple, que tienen gran dependencia de Vietnam que le van a poner o ya le han puesto un arancel cerca de 50%. Por tanto aquí hay dos vías: o bien se repercute en los precios finales y hay un aumento de la inflación considerable en el corto plazo hasta que se dañe el consumo, o bien las compañías asumen ese incremento del coste y se deterioran los márgenes. En el corto plazo pensamos qué es lo que va a suceder. Y eso lógicamente va a perjudicar en los próximos trimestres a los beneficios empresariales y por tanto también a las expectativas futuras.