Una corte federal de Nueva York acusó formalmente a José Adolfo Macías, alias Fito, líder de la temida banda criminal Los Choneros, cuya presencia en Ecuador lleva más de tres décadas sembrando terror. Acusado de siete delitos relacionados con narcotráfico y tráfico de armas, Fito, quien en enero de 2024 escapó de la prisión de máxima seguridad de Guayaquil, sigue prófugo, a pesar de que el Gobierno de Daniel Noboa elevó a un millón de dólares la recompensa por su captura.
“El acusado era un líder despiadado y un prolífico narcotraficante de una violenta organización criminal transnacional”, afirmó el fiscal federal Jhon Durham, al referirse a Fito. Según Durham, este individuo lideraba una red de sicarios, traficantes de drogas y armas que enviaba cantidades “potencialmente letales” de cocaína a los Estados Unidos, en colaboración con el cártel de Sinaloa, una de las organizaciones más poderosas de México. La mayor parte de la droga traficada por Los Choneros tenía como destino final el mercado estadounidense, detalló el fiscal.
Los vínculos con el tráfico de armas también se hacen evidentes en la acusación. El agente especial Jonathan Carson, del Departamento de Comercio de Nueva York, señaló que la banda se abastecía de armamento de forma ilegal, importándolo desde los Estados Unidos para sustentar su violenta actividad delictiva. “El acusado empleó específicamente a personas que compraron armas de fuego, componentes de armas de fuego y municiones en nombre de Los Choneros en los Estados Unidos y luego las contrabandearon ilegalmente a Ecuador”, especifica el informe.
El uso de sicarios y la corrupción han sido los pilares de la estructura criminal de Los Choneros. Para garantizar su dominio, la organización recurría a sobornos y utilizaban regularmente armas de uso militar como ametralladoras, rifles de asalto AK-47 y hasta granadas. Los miembros de la banda no dudaban en asesinar, torturar o secuestrar, perpetuando una espiral de terror que hasta ahora ha sido imparable.
Fito encarna el rostro de la criminalidad más peligrosa en Ecuador. Al frente de la banda más antigua del país, su poder sobrepasa el de otros criminales. Si es declarado culpable, enfrentará una pena que podría ir desde los 10 años de prisión hasta la cadena perpetua. Sin embargo, para que esto ocurra, primero debe ser capturado y extraditado a los Estados Unidos, un proceso que se facilita tras la reforma constitucional aprobada en 2024, donde el referéndum impulsado por Noboa permitió que la extradición a ese país se hiciera efectiva. De concretarse su extradición, Fito sería procesado en la misma corte de Brooklyn donde Joaquín El Chapo Guzmán enfrentó su juicio, uno que culminó con su sentencia a cadena perpetua por sus crímenes de narcotráfico y violencia.
Los orígenes de Los Choneros se remontan a las costas del Pacífico, en la ciudad de Manta, específicamente en un sector conocido como 7 Puñaladas. A lo largo de los años, la banda consolidó su hegemonía a fuego y sangre, eliminando a sus rivales, como Los Queseros y Los Corvicheros, clanes familiares dedicados al robo y tráfico de drogas. En esos años, las disputas por territorio se limitaban a los confines de los barrios y, aunque violentas, las bandas seguían ciertos códigos, como no matar a niños. Los Choneros fue la primera organización criminal que la Policía conectó con la estructura del El Chapo Guzmán.
Fue en este contexto en el que José Adolfo Macías se hizo un nombre. Su ascenso a la cima de Los Choneros ocurrió en 2021, luego del asesinato de Jorge Luis Zambrano, alias Rasquiña, quien había logrado unificar bajo su mando a las bandas criminales más poderosas del país. La toma del liderazgo de Macías fue acompañada de una brutal lucha interna que dejó casi 80 muertos en tan solo 48 horas de enfrentamientos en la Penitenciaría de Guayaquil. Durante ese motín, los presos lucharon con machetes, cortando extremidades y cabezas, una muestra de la crueldad sin límites a la que estaban dispuestos a llegar por el poder. En medio de esa barbarie, los corazones de sus enemigos se convertían en trofeos macabros, arrancados con las manos como símbolo de su brutalidad.
El anuncio de los cargos en Estados Unidos contra Fito llega en un momento crucial: a solo once días de las elecciones presidenciales en Ecuador. Daniel Noboa, actual presidente, busca renovar su mandato, pero la sombra de Fito pesa sobre un gobierno que no ha logrado frenar la violencia desbordada. La captura y extradición de Fito podría ser el golpe de efecto necesario para inclinar la balanza electoral, especialmente cuando el país atraviesa los meses más violentos de su historia.